
"En cambio, no sentía ningún escrúpulo en maltratar a los conejos, al mono e incluso al perro, cuando, por casualidad o afecto, se cruzaban en mi camino. Pero iba secuestrándome mi mal, porque, ¿qué mal admite una comparación con el alcohol? Andando el tiempo, el mismo Plutón, que envejecía y, naturalmente se hacía un poco huraño, comenzó a conocer los efectos de mi perverso carácter".
2 comentarios:
Adoro el cuento éste. Lo adoro.
pd: ¿ése gato está photoshopeado? Valga el uso de la mezcla en spanglish ;)
Es un gran relato el de Poe, y tal vez tenga algún retoque o lo revoleaban mucho de chico al gato. Saludos y gracias por pasar Blue.
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